Etapa 7

ETAPA 7: VINHAIS-SEGIREI

Recorrido del trayecto = 25.48KM

 

Vinhais – Segirei

Séptima etapa: Siete etapas separan Zamora de la frontera con Galicia en el camino Portugués de la Vía de la Plata. La última de este recorrido por tierras lusas discurre entre valles angostos y pronunciados que se encuentran en el desfiladero del río Rabaçal, el monumento natural por excelencia, y el castaño Grosso, el Árbol de la Vida. Pero también es la etapa de la humanidad, de personas que salen al paso del caminante con una sonrisa, una palabra, un don… De la última etapa, que discurre por territorio luso, se puede decir quees la etapa de la humanidad a lo largo del recorrido, un variopinto grupo de personas recibe al peregrino con honda hospitalidad. El camino comienza en Vinhais, una villa que tuvo sus raíces antes de la fundación de la Monarquía Portuguesa. Fue concedido 1º Foral por Alfonso III en 1253, más tarde el nuevo Foral de D. Manuel en 1512, que conserva entre sus vestigios históricos el recinto amurallado o el convento de San Francisco. También nobles edificios que dejan constancia de la ciudad señorial como el antiguo Palacio de los Condes de Vinhais. La villa tiene muchas magnas de edificios, pero carece de un albergue de peregrinos, carencia constante que no se entiene en este camino tan atrayente. Sólo Quintanilha cumple con ese servicio esencial y hace justicia a una vía casi inexplorada.

La salida de Vinhais arranca del recinto amurallado por la N-103 hasta la primera señal de “la flecha y la concha”, en un poste de electricidad en la última casa saliendo de Vinhais. A la izquierda por un camino de tierra en descenso para cruzar un pequeño puente de madera sobre un riachuelo e iniciar una subida entre campos de árboles frutales, robles, pinares, jaras, lavanda y una frondosa vegetación exuberante de ribera. Al final de la cuesta aparece Soutelo, donde una carretera de asfalto a la izquierda conduce en descenso hasta Sobreiro, de Baixo. Se cruza el pueblo por la puerta de la iglesia con campanario de reloj que se queda a la dercha. Unos cuantos pasos más adelante a la izquierda, una fuente de agua con estanque que puede ser un buen punto de refrigeración, ya que comienza por un camino de tierra el ascenso de una subida pronunciada hasta alcanzar la segunda cota más alta del camino, tercera en altura de 874m, antes de coronar el punto vértice el camino trasciende entre pinos, y manchas de jara para tomar la carretera N-103, que en unos cuantos metros, en el cruce de Alveredos, se desvía a la izquierda para coronar la cumbre entre monte bajo escarpado y hermosas panorámicas desde las alturas. Divisando pueblos Rayanos, Portugueses y Españoles, se desciende a tomar por última vez la N-103, que acompaña al camino paralelo, en ocasiones serpenteándolo y sirviendo de referente desde Braganza hasta este último tramo que comparten Camino y cartetera, que sigue su curso a la ciudad de Chaves, y el camino el suyo, desviándose a la derecha en el cruce de Candedo y Aboá, por la carretera local tendida que conduce a la localidad de Aboá. Se continua de frente por la carretera y se discurre por la cresta de la montaña hasta Candedo y sin perder atractivo, que muestra la perspectiva del a altura con la serranía al fondo. En el cruce hay una placa de Bienvenido a Candedo, con la caricatura de un castaño. Se toma la carretera de la izquierda, a la entrada del pueblo un castaño identifica el monumento natural emblemático de la zona.

Sin lugar a duda, ésta es la etapa más dura de este camino, la que hace mella en el caminante pero también recompensada a ser la etapa de la Humanidad, con sus gentes volcadas al paso de los peregrinos. En Candedo, siendo conscientes de la dureza del camino, que traen encima los andantes, y de lo que se le avecina por delante, reciben al peregrino como si de las pretéritas épocas medievales se tratara, cuando el fatigado caminante daba la bienvenida a cualquier donación. Es el caso de la generosidad de Gilberta a la llegada al pueblo del grupo de la “Asociación de Caminantes Semurandar”, de Zamora. Ofreciéndole de todos sus productos de la cosecha, toda una hospitalidad a los que tenemos que agradecer una gran parte de la redacción de este Camino Portugués de la Vía de la Plata.

Se inicia el camino por el Santuario de “La Virgen Peregrina”, en un entorno mimado y cuidado saliendo del pueblo. Para iniciar una profunda bajada, y observar el hermoso valle con el desfiladero al fondo. El camino se adentra en la parte más temible, por una profunda bajada en picado con el río Rabaçal, vertebrando el valle, le sigue una subida de mayores proporciones. El camino se adentra así en un valle muy profundo que toca fondo en el desfiladero del Río Rabaçal. El bello puente de piedra es el punto de inflexión de los únicos metros llanos antes de iniciar un formidable ascenso que cansa al más valiente. A un kilómetro más abajo del puente, siguiendo el torrente del río, se haya a la orilla del mismo el Santuario de Santiago.

Se arranca la subida serpenteando siempre cara arriba, mientras se va dejando al fondo un río cristalino, que baja con fuerza, encajonado entre piedras y vegetación. Según se avanza en el ascenso, se pierde en la distancia el rugir del agua, son seis kilómetros y medio de travesía, tres de bajada y el resto por un camino empinado que termina en el pueblo de Edral.

El carácter bondadoso y hospitalario es una constante en esta etapa que cruza el pueblo de frente conduciendo al peregrino hasta Ferreiros, por una bajada tendida de un camino de tierra con monte escarpado por la derecha, y de enormes praderas por el lateral izquierdo. Se deja Ferreiros, en el lateral izquierdo de la ruta, entre enormes rocas. El camino de tierra desemboca en la carretera asfaltada, que se ha de tomar en bajada, durante unos ochocientos metros para desviarse a la derecha, por el terraplén de la carretera para adentrarse en Sandim, por una calle empredada longitudinal al pueblo, en bajada continua, ya de tierra, hasta desembocar en un área recreativa de descanso en torno al río Mente. Se retoma de nuevo la carretera que comunica esta zona con España, a través del paso fronterizo entre Segirei y Soutochao. Andas unos seiscientos metros y se desvía a la derecha por un camino de tierra, a la altura de las aguas minerales de Segirei, continua el camino con una subida tendida y suave entre huertos y viñedos para concluir la etapa en el centro del pueblo de Segirei (25.48km).