Etapa 4

ETAPA 4: ALCAÑICES-QUINTANHILLA

RECORRIDO DEL TRAYECTO = 25.4KM

 

Alcañices – Quintanilha

Esta 4º etapa por primera vez se internacionaliza, al cruzar en ella la frontera con Portugal. Es pues, el fin del trayecto por tierras Zamoranas. El camino discurre por la comarca de Aliste y regala al peregrino estampas propias de una zona que ha sabido conservar la tradición, a costa de un aislamiento que en absoluto se refleja en el carácter de sus gentes. Más bien, a lo largo del camino es usual el gesto amable de sus gentes hacia los andantes, con la mayor acogida que se puede obtener.

El pozón (Sejas de Aliste. ZA)

Se inicia el camino hacia la villa de Alcañices, tomando la carretera N-122, que vertebra el casco urbano. Tras un pequeño trayecto por el asfalto, no sin observar la dominante Torre del Reloj en la Plaza Mayor, la senda discurre por la derecha, paralela a la principal vía de comunicación de la comarca de Aliste. Al andante le quedan 10.5 km hasta llegar a Segas de Aliste. Aunque no es una distancia corta entre ambos pueblos, la alternancia de paisajes resulta estimulante. Después de dejar la N-122 se toma un camino de asfalto, que enseguida lleva a una zona de pinares. Llega la primera cuesta del trayecto, que se suaviza con la belleza de las vistas. De nuevo, los Jarales a un lado y otro del camino, y por primera vez, se encuentran frondosas masas de pinos, al final de las cuales se pisa de nuevo el asfalto para adentrarse enseguida en un camino arbierto. Las tierras de Cereal contrastan con las zonas de arbolado atravesadas, en las que dominan las sendas de tierra por las que discurre esta etapa. Se atraviesan los parajes de Adiles, la Patera y el Camino de la Villa, que lleva hasta Sejas de Aliste, un pueblo que conserva elementos de la arquitectura tradicional. Hay un camino de los descubrimientos de la historia. Sejas contribuye a dar a conocer el Aliste milenario, de la pizarra y la piedra, representado en ejemplares conjuntos arquitectónicos: casas, balcones, puertas y ventanas.

Iglesia de (Trabazos. ZA)

Se atraviesa el pueblo hasta dar a parar a la Iglesia para abandonar Sejas, por un camino de tierra. Se deja a la izquierda un área de recreo presidido por un magnífico árbol. Prosigue paralela a la N-122 camino de Trabazos, el siguiente pueblo de la ruta. El paisaje ahora está dominado por la lanura, un terreno uniforme articulado por un camino de interminables rectas, con la sensación de haber cambiado de senda con sus contrastes, capaz de saltar de un hermoso arbolado de pinos y castaños a curiosas parcelas de cereal. Se divisa la localidad de Trabazos, separado de poco más de cuatro kilómetros de Sejas. En Trabazos recibe al caminante la hermita de Nuestra Señora de la Soledad, en cuya entrada se ha colocado un cruceiro del camino Portugués. Se recupera la marcha después de pasar por delante de la Iglesia de San Pelayo.

Frontera de España y Portugal en el puente internacional en (San Martín del Pedroso. ZA)

El camno prosigue por una pista de tierra, que termina cuando se toma de nuevo una zona arbolada. Castaños y Robles se conjugan con vegetación de ribera, en un paisaje dominado por livianas pendientes, donde el jabalí deja su imborrable huella. La belleza de los parajes aligera una senda que a medida que se acerca la frontera, va mostrándose más bella.

Acor en (San Marín del Pedroso. ZA)

Una zona de rebolos blancos informa la montaña del fondo, ya es Portugal. Está a tiro de piedra del caminante. Antes de pasar por la Reguera, Valla la Cruz, Campillos, Los Pradicos y la Malla. Cruzando el Reguero de los Alisos enseguida se divisa San Martín del Pedroso, el último pueblo antes de la frontera. La ruta prosigue atravesando el pueblo. De nuevo las casas tradicionales de piedra con balconadas de madera.

Nada más salir de San Martín, se divisa el puente internacional que une a España con Portugal, con la frontera fluvial del Río Manzanas en (Portugal el Río Maças). Dos banderas, dos señales, dos placas, dos idiomas. En ese pequeño trayecto todo son signos de dos países, de una frontera inexistente para los vecinos de la zona de ambos países. La Romería de la Ribera es una buena prueba de esa hermandad de Zamoranos y Transmontanos. Cruzar el puente es entrar en Portugal y pisar el Parque Natural de Montesinhos. Es la misma tierra. Un río separa a dos países, pero entrar en Portugal es continuar el camino y divisar bien pronto el primer pueblo de la frontera, Quintanilha, precedido de un bello entorno dominado por el Río Maças, el mismo río condenado a otro nombre por la servidumbre del idioma. La vegetación de la ribera domina el paisaje, donde se ha habilitado una zona de recreo entorno al Mohino das Nogueiras. La llegada del peregrino a Quintanilha está precedida de una subida infernal. Con poderío el pueblo rompe con las escenas vistas hasta ahora. Apenas quedan restos de la singularidad alistana. Un suelo empedrado acerca al andante a la Iglesia, para adentrarse después en el corazón de Quintanilha, el primer pueblo donde encontrar un albergue de peregrinos. Es de reciente creación y ofrece todos los servicios que requiere el peregrino. Portugal ha sabido verlo, en Zamora y en el Gobierno de Galicia, pues no.

Desde Estados Unidos, Nueva Zelanda, Canarias, Andalucía, Murcia, Madrid, Castilla-La Mancha, pasando por este camino Portugués de la Vía de la Plata (25.4km).

 

Frontera del Valle por el río Maçás en (San Martín del Pedroso. ZA)

Vista aérea de San Martin del Pedroso (ZA)

Vistas de Quintanilha (PO)